Granos de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Barra en Vidère, Cayalá, Mixco Mall y Quiché.






Un café no es solo un grano. Es todo lo que se le suma antes de llegar a tu mano: la tierra donde creció, la altura, las manos que lo cuidaron, el tiempo que le dimos y la pasión con que se sirve.
Esto es lo que suma el nuestro.
la sumaSabemos que el mejor café se debe a la buena siembra y al proceso artesanal. Por eso vamos a verlo de cerca, desde la mata hasta la barra. Hoy nuestros granos vienen de San Martín Jilotepeque, en las alturas de Chimaltenango.

Cerezas que maduran despacio en tierra alta, cuidadas por pequeños y medianos caficultores. Ahí empieza todo lo que después vas a probar.

Despulpar, secar al sol, seleccionar grano por grano. Un proceso que no apuramos, porque el tiempo también se suma.

Donde el grano suelta lo que la tierra le dio: aroma, cuerpo y ese final que se queda un rato.

En el espresso se cuenta la historia de todo un proceso de esfuerzo, dedicación y amor. El barista cierra lo que empezó en la finca.

El último tramo del viaje lo haces tú: en la tienda, en la oficina o en tu casa.
Apoyamos a los pequeños y medianos caficultores para que sean reconocidos como parte de cada región. La pasión que generan en el campo se transforma en un café para nuestra gente y para el mundo.
Damos una ventana de oportunidad. Y del otro lado de la barra, alguien que practicó hasta lograr lo mejor en cada bebida.
“Para preparar café hay que ser apasionado y practicar hasta lograr lo mejor en cada bebida. Todo esto me ha llevado un largo tiempo de aprendizaje para llegar a ser un artista del café.”
Nuestro baristaEn viajes de negocios por el mundo, el fundador descubrió algo: al presentarse como guatemalteco, la gente de distintas culturas lo relacionaba de inmediato con “Guatemalan Coffee”, valorando la calidad y reconociendo al país.
Ahí, en un vagón de metro, nació Más Café: más que café, una pasión por nuestra cultura, por nuestra gente y por nuestros procesos de cultivo. Una forma de hacer de lo común en nuestra gente un orgullo fuera de nuestras fronteras.


30 ml de pura pasión en donde se cuenta la historia de todo un proceso de esfuerzo, dedicación y amor.
Crema sedosa, elástica y brillante. En el paladar, la textura de un marshmallow con sabor a café.
La dulzura de la leche adornando el trabajo del barista.
Su aroma te lleva al clima de San Martín Jilotepeque y a ese pocillo en el que te servían café en casa.
Cuatro barras abiertas y una por abrir. La misma suma en cada una. Toca la tuya.
Toda suma termina en alguien. Cuéntanos quién eres y qué se te antoja, y te decimos dónde te queda más cerca o te escribimos para tu evento.